miércoles, 28 de noviembre de 2012

La victoria diaria de la obediencia





"Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia."  Hebreos 5:8.

Si queremos obtener la victoria diaria, necesitamos estar dispuestos a ser obedientes, lo cual debe proceder de una decisión interior. Si tengo un sí interior para con el Señor Jesús, si hago a cualquier precio lo que El me pide, entonces, Él puede manifestar Su voluntad a través de mí. Observemos al Señor Jesús: ¿Cuál fue la base de su ilimitada victoria?
¡Su secreto fue la obediencia! Muchos no llegan hasta el área de una obediencia práctica, ya que aún no se han hecho obedientes en su interior. Debes tomar una decisión  delante de Dios: ¿Quiero hacer lo que El quiere, a cualquier precio? Si es así, a la obediencia le seguirá la victoria. La obediencia, por tanto, es una decisión interior que, luego, se manifiesta exteriormente.
¿Qué fue lo que el Señor Jesús dijo antes de subir a la cruz, antes, incluso, de ser hecho carne, cuando aún estaba en la eternidad? "He aquí vengo;... El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado". La decisión por parte del Hijo de Dios ya había sido tomada en la eternidad, antes de la fundación del mundo. Su venida a esta tierra fue la ejecución de la voluntad de Dios. Es importante que reconozcamos claramente lo que significa la obediencia. Obedecer significa hacer la voluntad de Dios, de modo que Dios pueda operar ilimitadamente a través nuestro.

                    

sábado, 20 de octubre de 2012

El ciego Bartimeo y una oportunidad (Parte ll)



Cuando Bartimeo se dio cuenta de que el Señor Jesús se acercaba, llamó a gritos al Señor, diciendo: “Jesús, hijo de David ten misericordia de mi”; y Él,” mandó llamarle”. Por lo que el ciego “vino a Jesús”, que le dijo:” ¿qué quieres que te haga?” Y el ciego contestó: “Maestro, que recobre la vista”. El Señor Jesús apenas le dijo: “Vete, tu fe te ha salvado, y en seguida recobró la vista.”¡Su vida cambió radicalmente!
Muchas veces los Siervos de Dios no se dan cuenta de las oportunidades que el Señor les concede. Pero, ¿Cómo podemos lograr que el Señor Jesús se detenga a escucharnos? Clamando a Él con insistencia, basándonos en sus promesas como las que hizo a Jeremías. “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.”(Jera 33:3). Dios anhela que no solo le pidamos lo creemos necesitar, sino que estemos dispuestos a aceptar y obedecer lo que Él nos ordene, que puede  incluir un cambio total de vida, para cumplir sus propósitos en y por medio de nosotros. Precisamente de eso nos habla este pasaje al observar que el Señor está dispuesto a escuchar  nuestras peticiones de ayuda sin importar cual sea nuestra condición. Pero notemos que Él desea que nosotros le digamos claramente lo que deseamos, pues de esa manera le mostramos que estamos dispuestos a depositar nuestra confianza absoluta en su disposición para ayudarnos.
¿Cuál es nuestra responsabilidad? Reconocer lo que Dios ha hecho por nosotros y estar convencidos de que Él no nos dará oportunidades que por ahora seremos incapaces de cumplir. Al mismo tiempo que el Espíritu Santo  se encargará tanto de ayudarnos a desempeñar lo que se nos ha encomendado; y que en nuestro caso de que se nos mande algo que nos parezca imposible de llevar a cabo, ÉL mismo nos capacitará debidamente para ejecutarla conforme a sus propósitos, honra y gloria. No podemos darnos por vencidos aunque otros nos critiquen, debemos estar dispuestos a sacar provecho de toda oportunidad que nos conceda nuestro Señor. No debemos perder las oportunidades, el hecho de que el Señor Jesús pasara por Jericó no fue simplemente una de tantas oportunidades que Bartimeo haya tenido, fue la única. Además, fue la última ocasión que el Señor Jesús la visitara al dirigirse a Jerusalén antes de su crucifixión. Para Bartimeo esa visita fue lo único que transformó su vida.
¿Está usted dispuesto a hacer lo que el Señor le ordena? Quizá usted tenga alguna necesidad, algo que desee de parte de Dios, ¿Está usted decidido a pedírsela, o va quedar callado y perder su oportunidad?
                                                                   

viernes, 19 de octubre de 2012

La Victoria por medio de las dificultades.



No existe una vida libre de problemas, pero algo dentro de nosotros sigue esperando que sea así. Hay incluso quienes piensan que cuando una persona nace de nuevo, Dios quita todas las dificultades. No pasa mucho tiempo sin que aparezca el desengaño. Esto puede deberse a que Dios está en el proceso de limpiar y cambiar viejas actitudes y hábitos que no encajan en la vida de un Siervo suyo.
La salvación es el inicio de un largo proceso de transformación que dura toda la vida. Hay áreas de nuestra vida que necesitan ser lijadas y modeladas a la semejanza del Señor Jesús, y los problemas son una de las herramientas más efectivas de Dios. Los hombres y las mujeres de la Biblia que Dios utilizó grandemente,  pasaron  dificultades y respondieron de una manera correcta.
Por ejemplo, el apóstol Pablo entregó toda su vida para servir a Dios. Fundó y edificó a muchas iglesias, dio respuesta a preguntas  difíciles, y escribió muchas epístolas de la Biblia. Sin embargo, sus luchas  superaron cualquiera de los sufrimientos de muchos de nosotros. Parece injusto que Dios permitiera tantas dificultades, pero esto fue lo que lo moldeó y preparó para que fuera un siervo tan efectivo. Sin la luchas, no habría cultivado una relación íntima con Dios, ni habría sido usado tan poderosamente.
No sé lo que usted enfrenta hoy, pero estoy seguro de que Dios puede utilizar eso para acercarlo a Él. Cada dificultad exige una elección. Usted puede desaprovechar su sufrimiento y volverse muy desdichado, o puede dejar que el Señor Jesús lo convierta en  un siervo suyo valioso y efectivo.
                                               Piense en esto y que Dios lo bendiga.

sábado, 13 de octubre de 2012

El ciego Bartimeo y una oportunidad



Cada oportunidad es un regalo de Dios para sus hijos. Conviene añadir que es una ocasión favorable en la cual impactará nuestras vidas de una manera positiva. El Señor Jesús nos presenta muchas alternativas para obedecerle y, sobre todo, nos da el privilegio de tener una relación personal con Él. Pero con demasiada frecuencia dejamos pasar las oportunidades, porque no reconocemos que han sido enviadas por Dios.
Una oportunidad está disponible apenas por un tiempo limitado. ¿Cómo impedir que perdamos la oportunidad que Dios ha preparado para sus Siervos?  La Biblia nos habla de un ciego que puso atención a lo que sucedía a su derredor y recobró la vista gracias a un milagro inesperado del Señor Jesús, nosotros también necesitamos ser sensibles a lo que Él está haciendo ahora y aprovechar debidamente su disposición de intervenir a nuestro favor.
Bartimeo  era apenas uno de tantos ciegos en Jericó. En aquellos tiempos se creía que toda enfermedad o defecto físico era causado por pecado, ya sea de la persona o de sus padres. Pero el Señor Jesús no despreciaba a los discapacitados sino que veía la oportunidad de que su padre operara milagros en sus vidas. Sin dudas Bartimeo había oído que Jesús había sanado a otros ciegos, por lo que al percibir que estaba cerca, no dudó que podrá hacer lo mismo con él. Él era apenas uno entre “una gran multitud” que acompaña a Jesús, y era difícil atraer su atención. Cuando Bartimeo se dio cuenta de que Jesús se acercaba, se dispuso a entrar en acción. Quiso aprovechar  la oportunidad que le surgía en aquel momento y que quizás jamás volvería a presentarle, y no quiso despreciarla.
Así también Dios nos pone en condiciones de ser beneficiados por su presencia y nos da la sensibilidad necesaria para estar  atentos a las   indicaciones del Espíritu Santo y confiar que Él puede hacer milagros extraordinarios en nuestras vidas.
                                                                           Continúa….

viernes, 5 de octubre de 2012

Él es la roca.



"Porque el nombre del Señor proclamaré. Engrandeced a nuestro Dios. El es la Roca..."   Deuteronomio 32:3-4

 Moisés, quien había experimentado al Señor como la fortaleza más segura en las pruebas y aflicciones más pesadas por las cuales pasó, testifica, delante del pueblo de Israel, al final de su vida: "El es la Roca." En toda la Biblia, Jesucristo se revela como "la Roca de la eternidad", como la fortaleza confiable. ¿Crees tú que El es tu roca también? ¿O vives lejos de Cristo, lejos de la fortaleza confiable para todos los que creen, precisamente hoy día en que la necesidad de seguridad aumenta cada vez en mayor escala?
Todos tenemos el deseo de estar seguros, protegidos y abrigados, por lo cual buscamos eso, aunque muchas veces no lo hacemos en el lugar adecuado, en aquel lugar donde podemos encontrarlo todo en abundancia, o sea en la única Roca eterna: Jesucristo. ¿Cómo se llama el fundamento sobre el cual edificaste tu vida? El fundamento de nuestra vida determina la victoria o la derrota diaria, y es decisivo para la eternidad.
El factor determinante no es aquello que somos en nosotros mismos, sino la roca sólida sobre la cual estamos edificados y fundamentados. Coloca tus pies sobre esta "Roca de salvación." Fundamenta y construye la casa de tu vida nuevamente, o por primera vez, sobre Jesucristo, la Roca eterna. 

                       
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