lunes, 27 de enero de 2014

El periodo de la gran tribulación







En el cielo se  abre un sello y en la tierra aparece un jinete. Cada vez  que se abre un sello en el cielo, en la tierra comienza una tragedia. Al abrirse el primero sello y al aparecer el primer jinete de Apocalipsis, comienza el temido periodo de tiempo conocido como la tribulación. Este lapso de siete años de historia futura, descrito en los capítulos 6:1-19.21 de Apocalipsis, será el tiempo más oscuro que jamás se conoció. La tribulación es  uno de los periodos más importantes del trato de Dios con la humanidad y ocupa un lugar muy prominente en su plan profético. Se le dedica más espacio a este pequeño periodo de siete años que a cualquier otro lapso similar en la Biblia. Se menciona más de cincuenta veces en el Antiguo Testamento con expresiones como: “gran calamidad, el día de la ira, el día de la ira del Señor, la angustia de Jacob, el día de la venganza de nuestro Dios, tiempo de prueba y el día del Señor. En todos los casos se refiere a la nación de Israel.
En el  Nuevo Testamento  existen más de una docena de referencias a este periodo, la que más se conoce, y la que el nombre oficial es la declaración del Señor Jesús cuando habla de la “tribulación” en su discurso en el  monte de los olivos (Mateo 24:21). Refiriéndose a la segunda mitad de este periodo de siete años, tiempo de, angustia como el mundo nunca conoció, ni habrá jamás, la Biblia Reina-Valera lo traduce correctamente como un tiempo de “gran tribulación”, como no la ha habido, en toda la historia. Escapar  de este periodo mediante el arrebatamiento previo a la tribulación es una de las razones por las cuales a este suceso se le llama “la bendita esperanza”.

martes, 21 de enero de 2014

Curiosidades sobre Jerusalén.



Jerusalén ha sido asediada y capturada con más frecuencia que cualquier otra ciudad en el mundo. Fue un total de más o menos 27 asedios realizados contra esta ciudad a través de la historia. Casi que cada vez que fue tomada, fue destruida. Aquellos que pretenden ir a Jerusalén para caminar por donde Jesús caminó, no conseguirán, por que Jerusalén se encuentra hoy a una altura mayor que la que estaba en los tiempos de Jesús. Por ejemplo, el estanque de Betesda está a unos 15 metros por debajo del actual nivel del suelo, y es bastante evidente que el Templo de Salomón estaba probablemente a más de 30 metros por debajo de donde se encuentra hoy la mezquita de Omar. La ciudad ha sido destruida varias veces y cada una de ellas fue nivelada y reedificada sobre sus ruinas.
Israel no puede ser llamado hoy un pueblo santo. En la actualidad no han sido redimidos. En este momento, Jerusalén es una ciudad abandonada desde un punto de vista espiritual, pero llegará un día futuro en el que las cosas serán diferentes.
La experiencia de la salvación de Dios obrará una transformación en la nación de Israel y también en la tierra física. El pueblo será llamado un pueblo santo, y esta tierra será grandemente deseada. Hoy sucede todo lo contrario, pero tienen un futuro glorioso.


domingo, 12 de enero de 2014

¿Qué hace una iglesia firme?






 No podemos medir la firmeza de una iglesia con tan solo observar el tamaño del templo o de la congregación que ahí́ se reúne. La única manera de responder a esta pregunta, es descubrir lo que Jesús nos dice que es esencial para su Iglesia. Después de todo, es Él quien la edifica (Mt 16.18). Cuando le preguntó a sus discípulos quienes creían ellos que El era, Pedro le respondió́ casi inmediatamente: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mt 16.16). Es sobre esta confesión de fe que Jesús edifica su Iglesia. Si esta verdad fuera removida, su cimiento seria quitado, y solo vendría a ser una institución más. El Señor Jesús  es también quien guarda, protege
Y le da el crecimiento a la Iglesia. Como es Omnipotente, las fuerzas del mal no podrán destruirla. Aunque la Iglesia ha sido perseguida a lo largo de la historia, las puertas del Hades nunca han prevalecido contra ella (Mt 16.18). Ni aun la muerte puede detenerla, pues la sangre derramada por los mártires la fortalece más.
El cuerpo de Cristo cumple su propósito bajo la autoridad de Dios. Es Él quien guía los eventos y las circunstancias, de acuerdo a su voluntad.
Cuando Jesús le dio a sus seguidores la misión de hacer discípulos a todas las naciones, sabía que no estaban equipados para esa labor. Es por eso que les dijo que se quedaran en Jerusalén hasta que fuesen bautizados y llenos del Espíritu Santo. De igual manera, ningún líder de la iglesia puede realizar la labor a la que el Señor le ha llamado, a no ser que sea lleno con su Espíritu. Es Él quien les da dirección, fortaleza y la capacidad para cumplir su propósito. Las iglesias firmes son aquellas que están formadas por personas que no comprometen sus creencias. No tienen temor de ir en contra de la opinión pública con tal de mantenerse firmes en la Palabra de Dios. Cuando una iglesia está formada por personas llenas de fe y comprometidas a la oración, el Espíritu Santo obra por medio de ellos y fortalece a la  Iglesia. Es por eso que necesitamos cultivar el hábito de leer la Biblia y orar al comenzar cada día. Es durante ese tiempo a solas con el Señor Dios  que nuestro compañerismo personal con Él se fortalece. Es por medio de ese tiempo que nos da entendimiento de su Palabra y nos guía, para que sepamos qué hacer durante ese día. Aprenderemos a caminar con fe al creer lo que nos declara en su Palabra. Pero si descuidamos nuestra relación con Dios, nos alejaremos de su voluntad.
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