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viernes, 18 de julio de 2014

Los tres leones

En la selva vivían tres leones. Un día, el mono, representante electo por los animales, convocó a una reunión a todos los habitantes de la selva, para poder tomar una decisión.
Y les dijo:
- Todos sabemos que el león es el rey de los animales.
 - Pero aquí viven tres leones y los tres son muy fuertes.
- ¿A cuál de ellos debemos rendir obediencia?
 ¿Cuál de ellos deberá ser nuestro rey?
 Los leones supieron de la reunión que se estaba realizando y comentaron entre sí:
 - Es verdad, la preocupación de los animales tiene mucho sentido.
- Una selva no puede tener tres reyes.
- Luchar entre nosotros no queremos, ya que somos amigos.
- Necesitamos saber cuál será el elegido, pero, ¿cómo lo haremos?
Los animales que participaban en la reunión, después de mucho deliberar, llegaron a una decisión y se la comunicaron a los tres leones:
- Encontramos una solución muy simple para el problema.
 - Los tres vais a escalar la montaña – dijo el mono.
- El que llegue primero a la cima, será consagrado nuestro rey – dijo el ciervo.
La montaña que tenían que escalar era la más alta de toda la selva. El desafío fue aceptado y todos los animales se reunieron al pie de la montaña para asistir la gran escalada. El primer león intentó escalar y no pudo llegar. El segundo empezó con todas las ganas, pero, también fue derrotado. El tercer león tampoco lo pudo conseguir y bajó derrotado. Los animales estaban impacientes y curiosos; si los tres fueron derrotados, ¿ahora cómo elegirían un rey?
En este momento, un águila, grande en edad y en sabiduría, pidió la palabra:
- ¡Yo sé quién debe ser el rey!
Todos los animales hicieron silencio y la miraron con gran expectativa.
- ¿Cómo?, preguntaron todos.
 - Es simple – dijo el águila.
- Yo estaba volando bien cerca encima de ellos y cuando volvían derrotados en su escalada por la montaña, escuché lo que cada uno dijo a la montaña.
El primer león dijo:

 - ¡Montaña, me has vencido!
 El segundo león dijo:
 - ¡Montaña, me has vencido!
 El tercer león dijo:
 - ¡Montaña, me has vencido, por ahora!
- Pero ya llegaste a tu tamaño final, y yo todavía estoy creciendo.
- Volveré

La diferencia, completó el águila, es que el tercer león tuvo una actitud de vencedor cuando sintió la derrota en aquel momento, pero no desistió, y para quien piensa así, su persona es más grande que su problema. Si él es el rey de sí mismo, está preparado para ser el rey de los demás.
Los animales aplaudieron con entusiasmo al tercer león que fue coronado El Rey de los Animales.
No tiene mucha importancia el tamaño de los problemas que tengas. Todavía estás creciendo y no llegaste al límite de tu potencial. Por lo tanto acepta los problemas hasta que cambien o puedes tratarlos de algún modo

jueves, 1 de agosto de 2013

El Valor de una Amistad



Un hombre transitaba por un camino con su caballo y su perro, cuando de pronto se encontraron en medio de una tormenta muy fuerte. Para cubrirse, se refugiaron debajo de un enorme árbol, pero cayó un rayo y los tres murieron. El hombre no se dio ni cuenta de lo que había pasado y prosiguió su camino con sus dos amigos, sólo sabía que los tres estaban sedientos. En un lugar del camino vieron un magnífico portal de mármol, que conducía a una plaza. En el centro había una fuente de donde manaba abundante agua cristalina, así que el hombre se dirigió a quien custodiaba la entrada: Buenos días. ¿Cómo se llama este lugar tan bonito? Esto es el Cielo. Sin hacer mucho caso dijo: Tenemos mucha sed, necesitamos beber. Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera y le señaló la fuente. Pero mi caballo y mi perro también tienen sed. Lo siento mucho dijo el guardián, pero aquí no se permite la entrada a los animales. El hombre, a pesar de tener muchísima sed, dijo que no bebería si sus amigos no lo podrían hacer, se despidió del guardián y siguió. Después de caminar un buen tiempo cuesta arriba, ya exhaustos, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una vieja puerta que daba a un camino de tierra rodeado de árboles. A la sombra de uno de los árboles, había un hombre descansando. Buenos días, dijo el caminante. El hombre respondió con un gesto. Tenemos mucha sed. Hay una fuente entre aquellas rocas, dijo el hombre, indicando el lugar. Podéis beber toda el agua, que necesitéis. El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y bebieron hasta saciarse. El peregrino volvió atrás para dar las gracias al hombre. Podéis volver siempre que queráis, le respondió. A propósito, ¿cómo se llama este lugar? -El Cielo. ¿El Cielo? ¡Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que el Cielo estaba allí!  Aquello no es el Cielo, es el Infierno, contestó el guardián. El caminante quedó perplejo. ¡Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡Esta falsedad debe provocar grandes confusiones! ¡De ninguna manera! En realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar… a sus mejores amigos.

lunes, 13 de mayo de 2013

Pequeños Amigos, grandes Aliados




Un león se despertó cuando un ratón pasó corriendo sobre su rostro. Con un salto ágil él lo capturó y estaba listo para matarlo cuando el ratón le suplicó: “Si usted me ahorrara la vida, estoy seguro que algún día yo podría retribuirle por su bondad.”
 El león dio una carcajada de desprecio y lo liberó.
Poco después de esto, sucedió que el león fue capturado por cazadores que lo ataron con fuertes cuerdas.
El ratón, reconociendo su rugir, se aproximó, royó las cuerdas y lo liberó diciéndole:
“A usted le pareció ridícula la idea de que yo sería capaz de ayudarlo, no esperaba jamás recibir de mí cualquier compensación por su favor; pero ahora sabe que es posible incluso a un ratón hacerle un favor a un poderoso león.”

lunes, 1 de abril de 2013

El Gusano y la Mariposa


Había una vez un gusano que iba por el campo. Era de color blanco con puntitos verdes en la espalda. Nadie lo quería porque decían que era muy feo y repugnante. El pobre gusano se arrastraba muy triste por el suelo. Cuando llegaba a una planta, todos los insectos que había en ella se burlaban de él. No encontraba a nadie que le hiciera compañía, o quisiera jugar con él.
La única distracción que tenía, era subirse a lo alto de un árbol y ver volar a las mariposas. Daría cualquier cosa por volar como ellas. Se pasaba allí horas y horas observándolas. Pero cuando bajaba al suelo, volvía a encontrarse con las mismas burlas e insultos de siempre. Cansado de todo esto, decidió subirse a lo más alto de un árbol para que nadie pudiera encontrarlo. Nunca más volvería a bajar al suelo.
Un día, una mariposa se puso a descansar en la rama donde estaba él. Éste se acercó hacia ella y comenzaron a hablar. Al final, se hicieron muy amigos. Y desde entonces, pasaban largos ratos hablando y estando juntos. Después de un tiempo, el gusano le hizo esta pregunta:
- ¿Por qué has querido ser mi amiga si nadie me quiere por lo feo y repugnante que soy?
Y la mariposa le respondió:
- Lo que importa para ser amigos, no es cómo eres por fuera, sino lo buena persona que eres por dentro.
El gusano estaba muy contento porque había encontrado un amigo de verdad. Estaba tan feliz, que una noche, mientras estaba durmiendo en lo alto del árbol, su cuerpo comenzó a transformarse. A la mañana siguiente, se había convertido en una mariposa bellísima, como nunca se había visto. Cuando su amiga mariposa vino a verle, y vio lo que le había ocurrido, se alegró mucho y le dijo:
- Ahora has sacado hacia fuera, la belleza y lo buena persona que antes eras por dentro.
Y las dos se pusieron a volar juntas. Desde ese momento, cada vez que veían a un gusano triste en lo alto de alguna rama, bajaban y se ponían junto a él. Y se volvía a repetir la misma historia.

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