jueves, 12 de abril de 2012

Donde se gana la batalla.


Si usted quiere experimentar la victoria en los conflictos que enfrenta, piense en cómo el Señor Jesús luchó y ganó sus batallas. La batalla crucial de su vida se libró aun antes de llegar a la cruz. Al orar en el Getsemaní, luchó con el conocimiento de que llevaría el terrible peso del pecado de la humanidad, y de que sufriría la separación espiritual del Padre celestial.
En su lugar especial de oración, Jesús estuvo solo sobre su rostro, y clamó. Y cuando dejó el huerto, salió como vencedor sobre Satanás, cuyo poder sobre la humanidad estaba a punto de ser destruido en la cruz. Jesús bebió la copa del sufrimiento y de la separación, pero Él sabía que, al final, triunfaría     (He 12.2). Fue por eso que pudo enfrentar a sus adversarios con valor y autoridad. Cuando Jesús se dirigió a confrontar a quienes iban a arrestarlo, estaba en pleno control de la situación, tanto así que los fariseos y los soldados “retrocedieron y cayeron a tierra” (Jn 18.6). Él permitió que lo arrestaran, decidido a hacer la perfecta voluntad de su Padre.
Si usted tiene el hábito de pasar regularmente un tiempo a solas con Dios, llegará a conocer el corazón y la mente de Él. Entonces, cuando se enfrente a grandes decisiones con consecuencias para toda la vida, será capaz de discernir la dirección que Él da por medio de su Espíritu.
Por nuestras limitaciones humanas, jamás llegaremos a comprender todo lo que pasó Cristo en la cruz. Podemos intentar comprender el sufrimiento físico que padeció, pero en el reino espiritual, sufrió la mismísima ira de Dios. Este plan de redención tan costoso demuestra el gran amor de Dios. Jesús suplió́ todas nuestras necesidades en la cruz. Al hacernos parte de su familia, nos dio un sentido de pertenencia. Cuando Él murió en nuestro lugar, confirmó nuestro valor. Y al venir a vivir su vida a través de cada Pastor, Obrero, evangelista, Joven y miembro, nos da la capacidad de tener una vida de victoria y obediencia.                
                           Piense en esto y que Dios le bendiga.

domingo, 8 de abril de 2012

Las pruebas de la vida


Cuando enfrentamos pruebas, palabras como “todo saldrá bien” no nos consuelan. Preferiríamos más bien que una persona rodee nuestro hombro con su brazo y nos diga: “Yo he pasado por esa misma situación; estoy familiarizado con el dolor que estás sintiendo”.
Las personas muchas veces nos decepcionan con sus respuestas rápidas y fáciles a nuestro sufrimiento. Afortunadamente, como hijos de Dios, podemos encontrar comprensión y ayuda en nuestro Salvador.
Jesús, el Sumo Sacerdote. En los días del Antiguo Testamento, el sumo sacerdote presentaba delante del Señor la sangre de un animal sacrificado. Esta ofrenda expiaba el pecado del pueblo. Jesús es nuestro sumo sacerdote; su sangre, que es el sacrificio por nuestro pecado, nos da acceso a Dios Padre.
Jesús, nuestro Intercesor. Romanos 8:34 dice: “Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros”. No somos perfectos, ¡pero qué consolador es saber que Aquél que sí es perfecto le habla al Padre a favor nuestro!
Jesús, nuestro Amigo. “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Jn. 15:13). Jesús es el mejor amigo que podemos tener. Efectivamente, aunque Cristo fue sin pecado, Él comprende toda las emociones que nosotros sentimos y las tenaciones que enfrentamos; recordemos que Él experimentó rechazo, tentaciones y sufrimientos. Hallamos consuelo en Su comprensión.
¿En quién se apoya usted en sus tiempos de dificultad? Nuestro Sen
̃or Jesucristo le ofrece compasión y ayuda.
Piense en esto y que Dios le bendiga.

viernes, 6 de abril de 2012

No retroceder.




"Pero nosotros no somos de lo que retroceden para la perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma".  (Hebreos 10:39)

Y es que pruebas siempre tendrás, la vida está llena de pruebas y obstáculos, pero ninguno de ellos se vence huyendo, al contrario, tienes que enfrentar cada una de estas pruebas y cada uno de estos obstáculos.
¿Porque tu fe esta débil?  Yo te pregunto: ¿Estás orando lo necesario? ¿Estás leyendo la Biblia lo suficiente? ¿Estás sirviendo según como Dios te lo ha indicado? Si hay falta en alguna de estas áreas, es necesario que pongas mucha atención a cada una de ellas.
La vida de un Siervo se trata de rendirse a Dios, no a los problemas, porque cuando te rindes ante los problemas, estas demostrando que los problemas fueron más fuertes que Dios, pero cuando te apoyas en Dios, en medio de los problemas es cuando estas demostrando que a pesar de sentirse débil, sabes que en Dios tendrás nuevas fuerzas.
No exaltemos al  problema, exaltemos a Dios que es el único que puede sacarnos de la situación, que para nuestra mente es difícil de vencer. Hasta acá no he visto un hombre que deposite su confianza en Dios y que Dios lo halla defraudado.
                                                         Que el Dios Altísimo te bendiga.

lunes, 2 de abril de 2012

La peregrinación del Siervo de Dios hacia la cruz


Todos sabemos que Jesús recorrió el camino al Calvario, pero ¿sabía usted que los Siervos de Dios también hacen una peregrinación  hacia la cruz? Todos hemos sido crucificados con Cristo, pero los que tienen hambre de Él disfrutan de una experiencia más profunda de esa realidad. El Señor los toma tiernamente de la mano y los conduce a la cruz. A pesar de que este es el último lugar al que alguien quiere ir, es la única manera de ser partícipe de lo mejor que tiene Dios para nosotros.
El viaje a la cruz no es un viaje que uno hace con familiares y amigos. Es un viaje solitario con Cristo. Él nos quita todas las personas y todas las cosas de las que habíamos estado dependiendo, para que aprendamos a confiar solo en Él. Mientras estamos en la cruz, Él nos quita el autoengaño, hasta que comenzamos a vernos de la manera que Él nos ve. Muy pronto nuestro egocentrismo, nuestros defectos y nuestros fracasos quedan al descubierto.
La cruz es un lugar de quebrantamiento, necesario para dar fruto. Si nos aferramos a nuestras vidas y nos negamos a hacer esta peregrinación, seremos como un grano de trigo que nunca fue plantado. Pero quienes están dispuestos a morir a sí mismos, producirán una abundancia de fruto espiritual. La única manera como Cristo puede vivir a través de nosotros es aceptando ser crucificados junto con Él.
Dios no quiere que usted esté satisfecho solo con su salvación. Hay mucho más que Él desea darle y realizar a través de usted. ¿Está dispuesto a tomar el camino a la cruz? Sí, es doloroso, pero las recompensas en esta vida y en la eternidad superarán con creces cualquier sufrimiento que usted experimente.

jueves, 29 de marzo de 2012

El verdadero crecimiento espiritual


                      Si usted quiere madurar de verdad espiritualmente, no basta con solamente ser instruido por la palabra de Dios. Es posible que le encante ir a la iglesia o escuchar el programa de radio, ver la televisión o el  IURDTV. Puede hablar de todo lo que oye y dar por sentado que está creciendo, porque su conocimiento está aumentado. Sin embargo, si no se une en realidad más a Dios dejando que su palabra le transforme interiormente, su mente  simplemente seguirá llenándose de información. Es posible que, incluso, parezca una persona espiritual que es admirada por la capacidad de citar capítulos y versículos de la Biblia. Pero no se da el paso siguiente y permite que Dios toque la vida de otros por medio de usted, no ha captado la idea.
El crecimiento espiritual es el resultado de poner en práctica de la verdad que usted recibe de Dios. Dios quiere que regale lo que Él le da, es decir, amando y sirviendo a otros, y compartiendo la verdad del evangelio. Nuestro ejemplo es Jesús, quien dijo que no vino para ser servido, sino para servir, incluso a los más desechados en su sociedad (Mt 20:28). Él pudo haberse exaltado a sí mismo pasando todo su tiempo predicando y enseñando. Pero Jesús hacía solamente la voluntad del padre, que era revelar su amoroso corazón a un mundo arruinado. El Señor se involucró abnegadamente en las vidas de las personas, y nos llama a seguir sus pisadas.
El plan de Dios es alcanzar a todo el mundo por medio de usted. Si no fuera así, Él lo había llevado al cielo tan pronto como fue salvo. Pero usted está aquí con un propósito: compartir la vida de Jesús con los que sufren, y necesitan con desesperación experimentar el amor de Dios. 
                                                                                                        
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...