martes, 8 de marzo de 2016

No debemos huir de la responsabilidad


"Vino palabra del Señor a Jonás hijo de Amitai, diciendo: 
 Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. 
 Y Jonás se levantó para huir de la presencia del Señor a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia del Señor. 
Pero el Señor hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave. Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su Dios; y echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos. Pero Jonás había bajado al interior de la nave, y se había echado a dormir"(Jonás 1.1-7).
Se nos dice que el profeta Jonás compró un boleto para huir a Tarsis en un intento por escapar de la presencia de Dios, y de ese modo evitar la tarea que Él le había dado. Es probable que ninguno de nosotros reservara un pasaje de avión para ir a un país lejano intentando escapar de la presencia de Dios. Sin embargo, personas que aman a Dios, algunas veces, tratan de huir de Él de muchas maneras diferentes, y terminan teniendo la misma experiencia que tuvo Jonás.
Mientras huía de su Señor, el profeta olvidó cosas que todos debemos recordar. Primero, pensó que huir de Dios le evitaría tener que obedecer. Nunca imaginó cuán persistente puede ser el Señor cuando nos llama a un lugar de destino.
Hasta, que Jonás descubrió que es imposible huir de Dios. Él nos persigue, aun hasta en las profundidades del mar para conceder a su voluntad y a su plan para nuestras vidas. Dios simplemente no se verá impedido por nuestra desobediencia.
Jonás había olvidado también la verdad de que la dirección de la desobediencia es siempre hacia abajo. La Biblia nos dice que el profeta descendió inicialmente a Jope. Allí encontró una nave y se introdujo en el fondo de la misma, y antes de que se diera cuenta estaba en lo profundo del mar, e incluso había descendido a los cimientos de los montes.
Es lo que pasa en la vida de muchos Siervos de Dios que están en desobediencia cada día se hunden más, y peor que muchos no se da cuenta de eso, como el profeta que se dio cuenta apenas cuando estaba en el fondo del mar.
Cuando se huye de Dios, no hay lugar donde esconderse, ni siquiera en el fondo del mar. Toda nuestra vida es siempre visible para el Señor. Así que, en vez de tratar de huir de su presencia, acéptela con alegría y obediencia.
 A veces, las personas que tratan de huir de Dios están actuando por pura soberbia, parece que creemos saber lo que es mejor para nosotros, sin importar lo que Dios piense o diga. A veces, negamos obedecer por temor: nos da miedo fracasar; nos preocupa que los demás puedan criticar nuestros esfuerzos; o quizás tenemos que la obediencia pueda exigir demasiado sacrificio. Pero, no importa la razón, muchas veces no somos capaces de imaginar lo costoso que resulta rechazar a Dios y tratar de huir de Él.

Jonás pagó un alto precio por su rebeldía. No solo experimentó la vergüenza, el terror y el sentimiento de culpabilidad, sino que además puso en peligro la vida de hombres inocentes a pesar de esta realidad, también es cierto que Dios es perdonador; Él da una segunda, una tercera, en realidad, muchísimas oportunidades, Él dio una oportunidad para Jonás, y también dará a usted. Así que quédese atento.

domingo, 6 de marzo de 2016

¡Cuidado con las Cosas pequeñas!



"Las moscas muertas hacen heder y dar mal olor al perfume del perfumista; Así una pequeña locura, al que es estimado como sabio y honorable." Ec. 10:1
La lección que aprendemos en este mensaje es que hay cosas pequeñas que pueden echar a perder cosas grandes, algo insignificante puede echar a perder lo importante.
Un buey, un caballo e incluso un perro muerto, pueden llamar la atención. Pero ¿quién se preocupa por una mosca muerta? Las moscas muertas son las cosas que pasan desapercibidas a nuestros ojos.
Por ejemplo:
En la fabricación de perfumes en la antigüedad, el proceso era largo, se pasaban meses, incluso años para su creación. En el versículo citado, el perfumista deja su esencia descansando sobre una vasija durante mucho tiempo. Pero si no estuviera atento unas moscas pequeñas insignificantes iban a caer y echar a perder el trabajo de meses o quizás años.
Una cosa tan pequeña puede anular el efecto del perfume, si el hombre se descuidaba perdía todo su trabajo.
¿Qué aprendemos de esto?
Vemos que muchos jóvenes tardan veintitrés años para ser educados, pero en cinco minutos de conversación con una mala persona, le conduce a los vicios…, echa a perder todos sus años de educación.
Matrimonios de veinticinco años de convivencia, que se destruyen debido a cinco minutos de aventura.
¿Cuánto tiempo se tarda en construir una reputación?
Una chica que soñaba en casarse honradamente, que espera por años aquel momento, echa todo a perder por causa de una simple conversación con una persona de mala influencia.
¡El gran peligro es que usted juegue con lo que sabe que es nocivo para su vida espiritual!  El gran peligro de pensar que está todo bien, todo bajo control, en cualquier momento puede dejar esto, o hacer aquello.
En ningún momento en la Biblia nos orienta a huir, a no ser de nuestra vieja naturaleza. “Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe y el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor". 2 Tm 2:22

Obreros (as), Evangelistas, Jóvenes Siervos del Altísimo no echen a perder años de servicio a Cristo, por pequeños errores, cosas pequeñas, que pueden hacer con que usted pierda su salvación. Un frasco de perfume no puede cambiar una mosca muerta, pero una mosca muerta puede cambiar el perfume. Como dijo el Apóstol Pablo: "Un poco de levadura leuda toda la masa". Ga 5: 9.

jueves, 3 de marzo de 2016

La importancia de los pulgares


“Más Adoni-besec huyó; y le siguieron y lo prendieron, y le cortaron los pulgares de las manos y de los pies. Entonces dijo Adoni-besec: Setenta reyes, cortados los pulgares de sus manos y de sus pies, recogían las migajas debajo de mi mesa; como yo hice, así me ha pagado Dios. Y le llevaron a Jerusalén, donde murió”. (Jueces 1:6-7). 
Creo que en este momento, usted debe pensar acerca del por qué cortar los dedos pulgares de los pies y de las manos, le digo con toda certeza, que el mayor deseo del diablo, es córtale los pulgares. Él ha trabajado con toda la fuerza para que usted pierda la dirección, para que usted deje de luchar, colocando así el desánimo, el cansancio, la impaciencia, la incredulidad, etc.
 El sugiere que ya no hay solución para los problemas y muchas otras cosas que no vale la pena describirlas, pero solo usted sabe porque es la víctima.
Pero ¿Por qué los pulgares? Los pulgares de las manos representan la fuerza. En la antigüedad, en tiempos de guerra cuando un hombre levantaba su espada significaba que estaba listo para atacar, haciendo esto colocaba toda su fuerza, de la misma manera se usaba el escudo. Ahora cierre la mano cómo si estuviera sosteniendo una espada con fuerza, tenga en cuenta que es del pulgar que viene la fuerza.
Los pulgares de los pies representan el equilibrio. Ahora empiece a caminar y vera que es el dedo que lleva el mayor peso, mejor trate de caminar sin tocar el pulgar en el piso, usted podrá caminar, pero no con la misma agilidad.
Así ha trabajado él diablo en la vida de muchos que hacen la Obra de Dios, (Pastores, Obreros, Evangelistas, Jóvenes, Miembros), el les da mucho trabajo, responsabilidades… que cuando la persona se da cuenta esta muy cansada para orar y meditar en la palabra de Dios, “por mejor que sea el Siervo”, acaba debilitándose en su fe y sin darse cuenta ya no está en el primer amor y hace las cosas mecánicamente.
Entonces si no usamos la fuerza y no conseguimos el equilibrio, que solo puede lograrse a través de la búsqueda del Espíritu Santo, estamos condenados a vivir como los setenta reyes, recogiendo migajas debajo de la mesa.

¿Vio la importancia de los pulgares? Una vez más solo depende de ti, toma tu escudo y levanta tu espada, y toma posición de guerra en contra aquél (diablo y sus demonios) que quieren que usted recoja las migajas debajo de la mesa. Tú eres más que vencedor.

martes, 1 de marzo de 2016

El tiempo de Dios


Con certeza alguien dijo que la vida es una carrera de resistencia más que de velocidad.
El apresuramiento no sólo es característico de los jóvenes sino que trasciende la edad que tengamos. En determinados momentos es correcto apresurarse, pero en términos generales la vida cristiana es una vida de “despacio y más despacio” para llegar a un buen término en todo lo que emprendamos.
Muchas veces por nuestras venas corre un fluir de apresuramiento, que nos lleva posteriormente a tomar decisiones equivocadas y hacer cosas erróneas. Debemos reconocer que como somos seres normales, el apuro y el apresuramiento es nuestra característica natural, pero como siervos de Dios debemos aprender a movernos como el Señor se mueve.
Una cosa es ser lento y otra es moverse como Dios se mueve, en otras palabras, debemos saber esperar en Dios, pues Él sabe el tiempo cierto de todo lo que necesitamos. Nunca olvide que si nuestro tiempo no coincide con el de Dios, los que siempre estamos corriendo somos nosotros.
 Dios siempre llega a tiempo para ayudarnos a realizar todo lo que debemos hacer en la vida. Cuántos siervos de Dios hoy viven frustrados, con su vida apenas porque no esperaron el tiempo de Dios, se apresuraron a su manera, e incluso hay errores que no se pueden remediar.
 Saber esperar el tiempo de Dios es lo mejor que los siervos de Dios pueden hacer. 

 La Biblia dice: "Ciertamente ninguno de cuantos en ti esperan será confundido". (Salmo 25:3).

domingo, 28 de febrero de 2016

La fe que precisamos en nuestros tiempos


“Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás más Sarai; mas Sara será su nombre. Y la bendeciré y también te daré de ella hijo. Sí, la bendeciré; y vendrá a ser madre de naciones, reyes de pueblos vendrán de ella.” Génesis 17:15-16

Después que Dios le había dado un nuevo nombre a Abram, en el mismo capítulo, vemos que él se ocupa de Sarai. En otras palabras: ¡Abraham, tú mujer forma parte de la bendición! Su nombre, Sarai, por sí mismo ya tenía un lindo significado, es decir: Mi princesa. Sara, significa: madre fructífera de naciones.
Lo maravilloso es que Abraham y Sara quedaron felices únicamente con la Palabra de Dios, sin ver, sin probar, sin sentir y sin experimentar. Esa es la fe que precisamos en nuestros tiempos. Ya que no vemos mucho. Su Palabra, Su promesa, debe ser suficiente para nosotros: ¡Sí, Señor, yo creo! Porque Abraham y Sara creyeron, Dios los renovó, de modo que llegaron a ser padre y madre de muchos pueblos.

¡Esto también quiere Dios hacer en tu vida! Pero ¿de qué te sirve el lindo nombre o título de “pastor, obrero, joven, evangelista, si no quiere llevar la cruz del Señor Jesús? Tienes que creer en la Palabra y tomar en serio su llamado, entonces serás fructífero y tu vida se multiplicará por millares.

viernes, 18 de julio de 2014

Los tres leones

En la selva vivían tres leones. Un día, el mono, representante electo por los animales, convocó a una reunión a todos los habitantes de la selva, para poder tomar una decisión.
Y les dijo:
- Todos sabemos que el león es el rey de los animales.
 - Pero aquí viven tres leones y los tres son muy fuertes.
- ¿A cuál de ellos debemos rendir obediencia?
 ¿Cuál de ellos deberá ser nuestro rey?
 Los leones supieron de la reunión que se estaba realizando y comentaron entre sí:
 - Es verdad, la preocupación de los animales tiene mucho sentido.
- Una selva no puede tener tres reyes.
- Luchar entre nosotros no queremos, ya que somos amigos.
- Necesitamos saber cuál será el elegido, pero, ¿cómo lo haremos?
Los animales que participaban en la reunión, después de mucho deliberar, llegaron a una decisión y se la comunicaron a los tres leones:
- Encontramos una solución muy simple para el problema.
 - Los tres vais a escalar la montaña – dijo el mono.
- El que llegue primero a la cima, será consagrado nuestro rey – dijo el ciervo.
La montaña que tenían que escalar era la más alta de toda la selva. El desafío fue aceptado y todos los animales se reunieron al pie de la montaña para asistir la gran escalada. El primer león intentó escalar y no pudo llegar. El segundo empezó con todas las ganas, pero, también fue derrotado. El tercer león tampoco lo pudo conseguir y bajó derrotado. Los animales estaban impacientes y curiosos; si los tres fueron derrotados, ¿ahora cómo elegirían un rey?
En este momento, un águila, grande en edad y en sabiduría, pidió la palabra:
- ¡Yo sé quién debe ser el rey!
Todos los animales hicieron silencio y la miraron con gran expectativa.
- ¿Cómo?, preguntaron todos.
 - Es simple – dijo el águila.
- Yo estaba volando bien cerca encima de ellos y cuando volvían derrotados en su escalada por la montaña, escuché lo que cada uno dijo a la montaña.
El primer león dijo:

 - ¡Montaña, me has vencido!
 El segundo león dijo:
 - ¡Montaña, me has vencido!
 El tercer león dijo:
 - ¡Montaña, me has vencido, por ahora!
- Pero ya llegaste a tu tamaño final, y yo todavía estoy creciendo.
- Volveré

La diferencia, completó el águila, es que el tercer león tuvo una actitud de vencedor cuando sintió la derrota en aquel momento, pero no desistió, y para quien piensa así, su persona es más grande que su problema. Si él es el rey de sí mismo, está preparado para ser el rey de los demás.
Los animales aplaudieron con entusiasmo al tercer león que fue coronado El Rey de los Animales.
No tiene mucha importancia el tamaño de los problemas que tengas. Todavía estás creciendo y no llegaste al límite de tu potencial. Por lo tanto acepta los problemas hasta que cambien o puedes tratarlos de algún modo

sábado, 1 de marzo de 2014

El profesor Louis Pasteur, la Biblia y el joven curioso





(Hecho ocurrido en 1892, verdadero y parte de una biografía)

Un señor de unos 70 años viajaba en el tren, teniendo a su lado a un joven universitario que leía su libro de Ciencias. El caballero, a su vez, leía un libro de portada negra. Fue cuando el joven percibió que se trataba de la Biblia y que estaba abierta en el Evangelio de Marcos.
Sin mucha ceremonia, el muchacho interrumpió la lectura del viejo y le preguntó:
- Señor, ¿usted todavía cree en ese libro lleno de fábulas y cuentos?
- Sí, mas no es un libro de cuentos, es la Palabra de Dios. ¿Estoy equivocado?
- Pero claro que lo está. Creo que usted señor debería estudiar Historia Universal. Vería que la Revolución Francesa, ocurrida hace más de 100 años, mostró la miopía de la religión.
Solamente personas sin cultura todavía creen que Dios hizo el mundo en 6 días. Usted señor debería conocer un poco más lo que nuestros Científicos dicen de todo eso.
- Y... ¿es eso mismo lo que nuestros científicos dicen sobre la Biblia?
- Bien, como voy a bajar en la próxima estación, no tengo tiempo de explicarle, pero déjeme su tarjeta con su dirección para mandarle material científico por correo con la máxima urgencia.
El anciano entonces, con mucha paciencia, abrió cuidadosamente el bolsillo derecho de su bolso y le dio su tarjeta al muchacho. Cuando éste leyó lo que allí decía, salió cabizbajo, sintiéndose peor que una ameba. En la tarjeta decía:
Profesor Doctor Louis Pasteur
Director General del Instituto de Investigaciones Científicas
Universidad Nacional de Francia
'Un poco de Ciencia nos aparta de Dios.
Mucha, nos aproxima'.
Dr. Louis Pasteur
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