lunes, 13 de mayo de 2013

Pequeños Amigos, grandes Aliados




Un león se despertó cuando un ratón pasó corriendo sobre su rostro. Con un salto ágil él lo capturó y estaba listo para matarlo cuando el ratón le suplicó: “Si usted me ahorrara la vida, estoy seguro que algún día yo podría retribuirle por su bondad.”
 El león dio una carcajada de desprecio y lo liberó.
Poco después de esto, sucedió que el león fue capturado por cazadores que lo ataron con fuertes cuerdas.
El ratón, reconociendo su rugir, se aproximó, royó las cuerdas y lo liberó diciéndole:
“A usted le pareció ridícula la idea de que yo sería capaz de ayudarlo, no esperaba jamás recibir de mí cualquier compensación por su favor; pero ahora sabe que es posible incluso a un ratón hacerle un favor a un poderoso león.”

sábado, 4 de mayo de 2013

Esperar en Dios

 
"Guarda mi alma, y líbrame; No sea yo avergonzado, porque en ti confié. Integridad y rectitud me guarden, Porque en ti he esperado" (Salmos 25.20- 21).
 
¿Qué debemos pensar cuando Dios no da respuesta a una oración? Lo más probable es que nos hayamos preguntado eso en muchos momentos. Como seres humanos limitados por el tiempo, podemos encontrar muy frustrante el tictac del reloj o del pasar de los días, meses, o quizás años.
Debemos entender que Dios no nos ve simplemente en el aquí y el ahora; Él ve todo el panorama al mismo tiempo: dónde hemos estado, dónde estamos ahora, y hacia dónde nos estamos dirigiendo. Sabe exactamente qué efecto tendrán en nuestras vidas cada pequeña decisión, acción o bendición que Él pueda darnos.
¿Piensa usted que Dios quiere darle algo que pueda destruirle? ¡Por supuesto que no! Él sabe que lo que puede ser para usted una bendición ahora, más tarde, puede arruinar totalmente su vida. Por esta razón, Él se demora, con el fin de darle el tiempo de prepararse para recibir esa bendición. Hemos visto cuantos Siervos de Dios han dejado de servir al Señor Jesús, justamente por no saber esperar, principalmente en lo que dice respeto a la vida sentimental, esa ha sido una de la herramientas más usadas por el diablo, para atrapar muchos Obreros, Obreras incluso Pastores, que no sabiendo esperar, quedan tan ansiosos y vulnerables a los planes del día diablo. 

                                                         

jueves, 18 de abril de 2013

Cuando sentirse decepcionado





¿No es maravilloso saber que no podemos desilusionar o engañar  a Dios? Puesto que el Señor Jesús conoce cada decisión que tomamos, Él nunca puede ser sorprendido o decepcionado por nuestras decisiones. Él no tiene falsas expectativas de lo que Él puede o no lograr, y nos ama, pase lo que pase.
Cuando otras personas pasan por experiencias difíciles, dolorosas o decepcionantes, algunos  se apresuran a hablar de Romanos 8.28: “Y sabemos  que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan para bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. Pero, ¿aplicamos este versículo a los desafíos de nuestra propia vida? Porque aconsejar es fácil, pero cuando tenemos que vivir en nuestra propia piel, ¿cómo actuamos?  ¿Tenemos fe en que Dios está trabajando a nuestro favor, no importa cuán preocupantes puedan ser, para al final traernos la victoria?
Creemos que Jesús es el Mesías que vendrá otra vez. Creemos en la salvación por medio de la fe. Creemos que pasaremos la eternidad en el cielo. Decimos sinceramente “¡Amén!” a todo eso, pero cuando sufrimos una gran decepción  en la vida, clamamos: “Señor, ¿dónde estás que no lo veo? ¡Ayúdame!”
Una cosa es conocer esas verdades intelectualmente, pero otra cosa es vivir por fe. ¿Podemos aplicar los principios de las Sagradas Escrituras a nuestra vida diaria para que las desilusiones imprevistas no nos impidan ser los Siervos que Dios quiere que seamos?
Sufrir decepciones no significa que nuestro Señor no nos ama. Él desea que saquemos provecho de las circunstancias  más difíciles, es así que los grandes Siervos son formados, por medio de las dificultades, Él quiere lo mejor para nosotros. Recordemos que Dios está más interesado en nuestro crecimiento espiritual que en aliviar nuestro dolor. Es posible que lo mejor de Él no sea siempre lo que quisiéramos, pero debido a que su naturaleza es amarnos (1 Jn 4.8), podemos tener la absoluta certeza  de que hasta las desilusiones y luchas  son para nuestro bien.
¿Usted vive y cree en esto? Piense en esto y que Dios los bendiga.
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