viernes, 10 de agosto de 2012

Vivir del pasado, no es vivir




Un hombre ciego ha recuperado la vista después de que se le sometiera a un trasplante de células madre en Estados Unidos. Mike May, de California, quedó invidente hace cuatro décadas a la edad de tres años, cuando como consecuencia de un accidente perdió un ojo y se lesionó el otro. La intervención quirúrgica practicada a May consistió en el reemplazo del tejido dañado de la córnea de su ojo derecho por células madre adultas obtenidas de la región del limbos, un aro alrededor de la córnea. Cinco meses después de que se le practicara la operación, era capaz de detectar movimientos casi normalmente, y de ver formas y colores, según la revista Nature Neurociencie. Dos años después, podía ver formas, colores y movimiento casi normalmente. A pesar del éxito médico, May no se siente del todo cómodo con su nueva condición de vidente. Antes de la operación, May era un aficionado del esquí, que practicaba siguiendo instrucciones verbales. Ahora, sin embargo, tiene el temor de padecer un accidente durante la práctica de ese deporte. ¿Igualmente May se siente ahora menos confiado cuando cruza una calle? Es muy curioso que nuestra naturaleza humana siempre querrá está atado a algo. Si no vemos, nos gusta no ver aunque recobramos la vista. Si no tenemos dinero y vivimos en pobreza, pues nos gusta esa condición y no queremos salir de ella. Si padecemos de alguna enfermedad, pues la hacemos nuestra y no queremos que salga de nosotros. Cuando recibimos la sanidad de Dios en nuestra vida, sea en el alma o en nuestro cuerpo físico; pues lo correcto es vivir como personas sanas. Dejar atrás los dolores y los recuerdos de cuando éramos ciegos, cojos o autocompasivos. Ser sano es ser libre completamente y vivir una vida diferente. No es lógico que una persona que tiene sus pies sanos ande con muletas o una persona que padeció de cáncer, vaya todas las semanas a ponerse quimioterapia porque le gusta sentir el mareo…Vivir del pasado no es vivir. Recordar nuestros viejos fracasos y dolencias es matar nuestro futuro, porque siempre estaremos viendo hacia atrás. Aprendamos que si hemos recibido un milagro del Señor y hemos sido sanos, pues vivamos como personas sanas. Dejemos atrás el lecho del dolor y sigamos a adelante, puesta la mirada en el autor y consumador de la fe, el Señor Jesucristo. 
                                      Piense en esto y que Dios los bendiga.

domingo, 5 de agosto de 2012

Siervos con hambre y sed de justicia.



“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.”  San Mateo 5:6

El verdadero Siervo posee un hambre insaciable de lo justo, una inclinación apasionada hacia la justicia. En el sentido espiritual, el Siervo está empeñado en una búsqueda de Dios, un ardiente, infatigable y anhelante deseo de andar con Él, y agradarlo.
El Siervo “tiene hambre y sed de justicia” en la tierra. Como no están dispuestos simplemente a suspirar y a encogerse de hombros por la falta de justicia y de la pureza, la cual es inevitable, los Siervos de Dios siguen firmes en pos de la justicia.
¿Y qué ocurrirá cuando esta hambre sea parte de la vida de un Siervo de Dios? ¿Qué promete el Señor Jesús? 
 … Ellos serán saciados.
Jesús promete traer satisfacción a las almas  que tengan hambre y sed de justicia, un descanso de espíritu, que comunique un gran contentamiento.
                      Piense en esto y que Dios los bendiga.



viernes, 27 de julio de 2012

El reloj de Dios.

El reloj de Dios funciona correctamente, no se demora ni se adelanta.
Entre los Judíos en la época de Jesús existía una creencia de que cuando una persona moría el alma dejaba el cuerpo solo después del tercer día, de acuerdo con sus creencias, solo el Mesías podía resucitar a los muertos.
Es interesante que el Señor Jesús tardó cuatro días para llega hasta donde estaba Lázaro y eso todo a propósito. Y por esta razón fue criticado por la hermana del muerto.
“Si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano”. San Juan 11:32
En la cabeza de Marta Jesús se había retrasado, y este ha sido el pensamiento de muchos Siervos de Dios, en relación a la manera de Dios actuar, cuando nuestro pedido no es atendido en el tiempo que queremos, pensamos que el Señor Jesús está retrasado.
Muchos confunden ansiedad con perseverancia;
El Siervo perseverante - Él hace su parte, pero confía que Dios hará la suya también, y vive por la fe.
El Siervo ansioso -Él también hace su parte, sin embargo también quiere hace la parte que toca al Señor Jesús.
El consejo de Jesús a Marta, también se aplica a los días de hoy, “Si crees, verás la gloria de Dios.”
La llegada del maestro en el cuarto día tenía un propósito, mostrar que Jesús era el Mesías, y para Él cuatro días o cuatro mil años no es nada, porque Jesús es el Señor del tiempo, Él siempre llega y actúa en el tiempo cierto.

                                    Piense en esto y que Dios los bendiga.

viernes, 13 de julio de 2012

Somos la luz del mundo.



“Vosotros sois la luz  del mundo”… “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” Mt 5:14-16.

En este pasaje, Jesús está haciendo hincapié en dos cosas: en nuestros recursos y en nuestra responsabilidad. Es como si estuviera diciendo: “Ustedes no están imposibilitados, les he dado todo lo que necesitan, ya tienen la luz dentro de ustedes. Ahora bien, ustedes tienen la responsabilidad de hacer con que esta luz brille delante de los hombres. Su tarea es dirigir la luz de la verdad a sus familias, a sus amistades, y en su barrio. Les estoy enviando para que dirijan otros a Mí.
Y la Iglesia está  en la  misma posición, Dios ha establecido su Iglesia para enviar una luz, la luz de la verdad a cada corazón. Él quiere que sus Siervos dirijan almas a  Él, para que lo conozcan y para que lo representemos en todo lo que hagamos. Esa es nuestra responsabilidad como Siervos de Dios, ser luz para este mundo.
Cuando la Iglesia y sus Siervos tienen esa clase de visión, impacta al mundo y a su alrededor, como Siervos del Señor Jesús no importa dónde vivamos, tenemos que tomar una decisión, podemos quedarnos sentados y someternos, hablar y actuar en nombre del Señor Jesús.
¡Es hora de que como Siervos de Dios  tomemos una decisión, a quien vamos  servir, a quien vamos agradar! ¿Y Usted Obrero, Evangelista, Joven o Miembro, a quien está  Sirviendo, a quien esta agradando?
Piense en esto y que Dios los bendiga.

jueves, 5 de julio de 2012

Dios tiene un propósito para nuestras vidas



Dios tiene el propósito más grande para nuestras vidas. Cuando Jesús ascendió al Cielo, nos dejó aquí para que funcionáramos como su cuerpo, no nos dejó para que nos ocupáramos de nuestros intereses, sino para que ocupáramos de los suyos. El Señor Jesús resumió su papel en la tierra, “Yo estoy entre vosotros como el que sirve.”Todo lo que hacía confirmaba esta misión: sanaba los enfermos, echaba fuera los demonios, daba de comer a los hambrientos, enseñaba a las multitudes, capacitaba sus discípulos, e incluso resucitaba a los muertos. Pero su supremo acto de servicio fue dar la vida en rescate de muchos. Si queremos ser seguidores de Jesús, necesitamos tener su espíritu de servicio. La vida de un Siervo de Dios no consiste en pasar una o dos horas en el salón de la iglesia atendiendo u orando por las personas. Es un estilo de vida continuo de servicio en el hogar, en el trabajo, en la escuela, o dondequiera que estemos. Si usted está empleado, Dios le ha puesto en este lugar de trabajo para bendecir a quienes les rodean. Imagine lo que Jesús haría allí, ¿puede verlo llegando tarde, haciendo el trabajo sin entusiasmo, o quejándose? Recuerde que usted puede ser el único ejemplo de Cristo que verán sus compañeros de trabajo en toda su vida. El Espíritu Santo da a cada siervo suyo al menos un don espiritual, para que utilice para el bien de toda la Iglesia. Si no lo utiliza está privando a otras personas de la ayuda que Dios quiso que las diera. Dios puede usar cada una de nuestras experiencias, ya sean negativas o positivas, para ayudar a quienes estén enfrentando situaciones parecidas. Antes de volver al Padre, el Señor Jesús dio a sus discípulos este mandamiento: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”. No piense que este versículo se aplica solo a los llamados a servir en lugares remotos. Dondequiera que usted se encuentre, Dios desea que comparta el mensaje de salvación con las personas que están a su alrededor.
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